✉️ Difundimos la carta elaborada por Docentes de la Escuela Especial Nro. 1 «Kayú Chénèn», dirigida a la comunidad de Ushuaia para informar sobre la realidad que atraviesa la única Escuela de Educación Especial de Ushuaia.
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Ushuaia, 26 de febrero de 2026
A la comunidad de Ushuaia:
La realidad que atraviesa la única Escuela de Educación Especial de Ushuaia
Nos dirigimos a ustedes para compartir la difícil situación que atraviesa la Escuela Especial N°1 “Kayú Chénèn”. Lo hacemos con responsabilidad, pero también con profunda preocupación, porque lo que está en juego no es solo un edificio: son los derechos de nuestras y nuestros estudiantes.
Nuestra institución ha sufrido históricamente la vulneración de condiciones edilicias básicas. Durante años hemos atravesado:
> Ruptura reiterada de vidrios sin soluciones definitivas.
> Fallas en la caldera de gas.
> Pérdidas de monóxido de carbono que pusieron en riesgo la salud de estudiantes y trabajadores.
> Suspensiones y reorganizaciones forzadas por problemas estructurales.
Cada una de estas situaciones impactó directamente en la continuidad pedagógica y en la seguridad de nuestro estudiantado.
Hoy, a pocos días de iniciar el ciclo lectivo, nos encontramos nuevamente sin nuestro edificio. Las obras no han sido finalizadas y no contamos con certezas claras sobre su habilitación. Frente a esto, el Ministerio de Educación y Supervisión resolvió trasladar el funcionamiento de la escuela a un Centro de Desarrollo Infantil.
Queremos expresar con claridad que ese espacio no reúne las condiciones necesarias para el desarrollo de una escuela de educación especial.
Un Centro de Desarrollo Infantil no fue diseñado para albergar a estudiantes con discapacidad.
Nuestra población escolar requiere:
> Espacios amplios y seguros, ambientes adecuados y previsibles, lugares personalizados que atiendan a cada singularidad, accesibilidad real y permanente, condiciones edilicias y trabajo interdisciplinario.
Reducir esta complejidad a un espacio que no contempla estas características implica desconocer la especificidad de la modalidad y poner en riesgo la calidad educativa y la seguridad.
No es la primera vez que nuestra escuela enfrenta decisiones improvisadas. Lo que debería ser una política sostenida de cuidado y planificación se transforma, año tras año, en urgencias y soluciones transitorias que afectan siempre a la misma comunidad.
Hablar de inclusión no puede limitarse al discurso. La inclusión se garantiza con infraestructura adecuada, previsión, inversión y respeto por las trayectorias educativas.
La educación especial no es un servicio accesorio. Es un derecho.
¡Queremos volver a nuestra escuela!
Docentes de la Escuela Especial N° 1 «Kayú Chénèn»
