A 50 años del golpe genocida y en el marco de un nuevo 2 de abril, denunciamos el desmantelamiento simbólico y material de la Causa Malvinas en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur de la ex Esma.
Desde el SUTEF, en sintonía con la defensa de nuestra historia integral, denunciamos el accionar del gobierno de Milei, que bajo el disfraz de una «batalla cultural» ha iniciado una política de censura y negacionismo dentro del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.
Mutilar la memoria es debilitar la soberanía. No hay soberanía posible si se la fragmenta o se la intenta vaciar de contenido histórico.
En un acto de violencia institucional, el actual gobierno procedió a tapar gigantografías emblemáticas, como la de Delia Giovanola (Abuela de Plaza de Mayo) con su cartel: “Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también”. Sacaron además del ploteo de las Valientes de Malvinas los rostros de María Sáez, Malvina Vernet, Maria Cristina Verrier y María La Grande y el panel que acompañaba el cual incluía a las maestras y veteranas.
Retiraron los paneles que referían a la dictadura y condenaban a Giachino. Se han removido paneles dedicados a los presidentes Juan Domingo Perón, pilar de la reafirmación soberana, y Arturo Illia, responsable de la Resolución 2065 de la ONU. Se eliminaron las referencias al Operativo Cóndor de 1966 y la muestra de «Las mujeres que hicieron la patria» y se desmantelaron testimonios de soldados conscriptos, cartas de familiares (como la del Maestro Cao) y materiales pedagógicos interactivos, contenidos humanos del museo.
Al igual que en la dictadura cívico-militar y durante el macrismo —donde se destruyeron espacios educativos como la sala de Paka Paka con martillos—, este gobierno busca borrar la historia para facilitar un alineamiento geopolítico de subordinación. Modificar el relato del Museo Malvinas no es un hecho aislado; es una muestra de una política exterior que nos aleja del apoyo internacional y nos arrodilla frente a intereses extranjeros.
Malvinas no es solo un conflicto bélico; es una causa colectiva, histórica y transversal. Es la lucha de las Madres y Abuelas, es el sacrificio de los soldados enviados por un gobierno de facto y es el reclamo inclaudicable de un pueblo.
Advertimos que estos cambios apresurados, realizados ante la posible visita presidencial el 2 de abril, no buscan «superar» lo existente, sino dejar paredes negras donde antes había identidad.
¡Que digan dónde están!
¡Son 30.000!
¡Las Malvinas son argentinas, la memoria también!






