Este año nos volvemos a encontrar en este nuevo Paro Internacional Feminista 8M-9M:
RÍO GRANDE
📆 Domingo 08/03
➡️ 16.30 hs. en la Torre de Agua
TOLHUIN
📆 Domingo 08/03
➡️ 16.00 hs. concentración en la Biblioteca Popular
➡️ 17.30 hs. marcha hacia el Mirador Nilda Nuñez
USHUAIA
📆 Lunes 09/03
➡️ 15.00 hs.: concentración en el Superior Tribunal de Justicia
➡️ Movilizamos hasta la Plaza Cívica, donde se realizará el cierre y lectura de documento
El Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras nos encuentra, no solo exigiendo mejores condiciones de vida para mujeres y disidencias, sino también resistiendo frente al ataque sistemático del gobierno fascista, antiderechos y ultraconservador de Javier Milei y de todo el aparato comunicacional hegemónico que responde a los intereses de los grupos concentrados de poder.
En un sistema que prioriza el mercado, nuestro trabajo (remunerado y no remunerado) es el colchón que sostiene la crisis. Este sistema machista y patriarcal nos quiere sumisas y relegadas al ámbito privado, cumpliendo la tarea de criar a las generaciones que van a ser la mano de obra que continúe llenando los bolsillos de las minorías más ricas del país.
Por eso decimos que la reforma laboral esclavista es un retroceso sin precedentes, y cuyos efectos van a tener impactos específicos para nosotras. Porque a partir de la creación de los bancos de horas, de las facilidades para despedir incluso de forma discriminatoria y el debilitamiento de los Convenios Colectivos de Trabajo, se da mayor poder a los empleadores para disponer de nuestros cuerpos y de nuestro tiempo, que de por sí ya administramos con sobrecarga debido a las tareas de cuidado.
Y para las trabajadoras de la educación, sector históricamente feminizado, precarizado y cargado de tareas invisibilizadas, esta reforma no es ajena. Nosotras, que asumimos la tarea de enseñar y cuidar a niñas, niños y adolescentes, vemos con preocupación que, en el marco de la creación del banco de horas, el CFE defina dejar de establecer un piso de días de clases para pasar a contabilizar horas. No es ingenuo, casual o aislado, el hecho de que se den estas transformaciones en el ámbito laboral a la vez que se discute la reforma del sistema educativo a través del proyecto de ley de “libertad educativa”, que solo asegurará mayor exclusión, flexibilización laboral y aumentará la brecha de desigualdad social.
Porque, al establecer el rol preferencial de la familia, se desplaza a la educación hacia lógicas de competencia, en un sistema educativo que responde a esquemas de mercado, y que requiere de una docencia flexible, disponible y evaluable según criterios externos que no contemplan las condiciones reales en las que desarrollamos nuestras tareas pedagógicas.
En nuestra provincia, este ajuste en educación tiene expresiones concretas que golpean de lleno a las trabajadoras de la educación.
La propuesta salarial del gobierno provincial, que pretende imponer un aumento del 1% —apenas $11.475 mensuales— constituye una verdadera ofensa para la docencia fueguina, en un contexto donde el costo de vida aumenta permanentemente y las familias docentes se ven empujadas a niveles de endeudamiento cada vez más profundos para sostener lo básico. Para un sector laboral profundamente feminizado, esta situación implica una doble carga: salarios que pierden poder adquisitivo y una sobrecarga de tareas de cuidado que el Estado continúa descargando sobre las mujeres y disidencias.
A esto se suma la política de descuentos arbitrarios e intimidatorios contra quienes ejercen el derecho a huelga, una práctica que no solo agrava la crisis económica de las familias docentes, sino que busca disciplinar la organización colectiva y debilitar la lucha por condiciones laborales dignas.
En nuestra provincia, el ajuste en educación también se expresa en el cierre de salas, grados y cursos, en el recorte de programas socioeducativos, en la no entrega de recursos pedagógicos y en la amenaza de cierre de la Escuela Popular de Géneros. Estas decisiones no solo dejan a trabajadoras de la educación sin empleo, sino que se debilitan políticas fundamentales como la Educación Sexual Integral, que permite prevenir violencias y construir relaciones más justas e igualitarias.
La ESI no es solo un contenido curricular, es una herramienta transformadora que nos permite acompañar trayectorias educativas desde una mirada inclusiva, crítica, con perspectiva de género y derechos humanos, reconociendo al estudiantado como sujetos de derecho.
El 8M no es una efeméride del pasado, es un grito colectivo del presente. En un contexto en el que el neoliberalismo intenta reducir cada aspecto de nuestra existencia a una cifra en un balance contable, la lucha feminista y antifascista se vuelve una tarea indispensable por la dignidad humana.
En este 8M denunciamos que el ajuste en educación también es violencia económica contra las mujeres trabajadoras, y exigimos salarios dignos, presupuesto para la educación pública y el cese de todas las medidas de persecución y castigo contra la docencia que se organiza para defender sus derechos.
Defender nuestros derechos es, ante todo, resistir a la mercantilización de nuestras vidas.
¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!



