✉️ Difundimos la carta elaborada por docentes de la Escuela Nro. 1 “Domingo Faustino Sarmiento” ante la grave situación edilicia que atraviesa la institución educativa.
Ushuaia, 5 de mayo de 2026
Carta abierta a la comunidad de Ushuaia:
Las y los docentes de la Escuela N° 1 queremos dirigirnos a la comunidad para compartir una situación que nos preocupa profundamente y que afecta directamente el desarrollo cotidiano de las clases y el bienestar de nuestros estudiantes.
Desde el día 23 de abril, las actividades escolares se encuentran suspendidas debido a la falta de calefacción en los espacios comunes de la institución, lo que impide garantizar condiciones mínimas para enseñar y aprender en un contexto climático como el nuestro.
En el día de hoy, al retomar la presencialidad, nos encontramos con que las condiciones que motivaron la suspensión no solo persisten, sino que se han agravado. A la falta de calefacción se suma la ausencia de insumos básicos de limpieza, indispensables para sostener un ambiente escolar adecuado y saludable.
A esta situación se agrega un aspecto especialmente preocupante: el mal funcionamiento de las calderas produce un sonido constante y ensordecedor, que impacta negativamente en el desarrollo de las actividades escolares y, particularmente, en aquellos niños y niñas con hipersensibilidad a los sonidos fuertes, vulnerando sus condiciones de aprendizaje y bienestar.
Asimismo, queremos visibilizar las dificultades en la comunicación institucional. La Supervisión del Nivel Primario y la Supervisión Técnica han informado decisiones por medios informales y en tiempos inadecuados. Esto se evidenció en las comunicaciones del día de ayer: a las 22:00 hs. se informó la suspensión de clases para la jornada siguiente y, apenas media hora después, a las 22:30 hs., se comunicó su reanudación. Esta dinámica genera incertidumbre y dificulta la organización de toda la comunidad educativa.
En este contexto, es importante destacar que el equipo directivo se encuentra en permanente comunicación, solicitando información que muchas veces no recibe en tiempo y forma, lo que complejiza aún más la posibilidad de brindar respuestas claras a las familias. Esta situación ha llevado a que las y los docentes debamos comunicar novedades en horarios inadecuados, quedando expuestos y generando un clima de tensión que afecta la relación familia, escuela.
Consideramos necesario, además, señalar la escasa participación del Ministerio de Educación en la resolución de esta problemática, siendo el principal responsable en materia de inversión y mantenimiento de la infraestructura escolar. La falta de respuestas concretas y oportunas profundiza una situación que requiere intervención urgente.
En este escenario, corresponde interpelar con claridad a la supervisión escolar y técnica respecto de la decisión de habilitar el funcionamiento normal de la escuela sin que estén garantizadas las condiciones básicas. Autorizar el dictado de clases en un contexto donde persisten problemas de calefacción, contaminación sonora y falta de elementos de higiene no solo desconoce estas obligaciones, sino que expone a niños, niñas y trabajadores a riesgos evitables. Resulta imprescindible la revisión urgente de estas decisiones, priorizando criterios de cuidado, legalidad y responsabilidad institucional por sobre la mera continuidad formal del calendario escolar.
La supervisión y el Ministerio de Educación, tienen la responsabilidad indelegable de resguardar el derecho a la educación en condiciones dignas y seguras.
Sabemos que la escuela es mucho más que un lugar de enseñanza: es un espacio de encuentro, de cuidado, de contención y de construcción de comunidad. Por eso, esta situación nos duele y nos preocupa. Como docentes, nuestro compromiso es estar en el aula, acompañando a cada niño y niña en sus aprendizajes. Sin embargo, también tenemos la responsabilidad de velar que ese espacio sea seguro, digno y adecuado.
