✉️ Difundimos la carta abierta de la docencia del Jardín N.° 4 «Arco Iris» de Río Grande, quienes se encuentran en asamblea permanente ante los graves problemas edilicios de la institución y el rechazo a la reubicación propuesta por el Ministerio de Educación por su impacto negativo en lo pedagógico, la economía familiar y la fragmentación del proyecto educativo.
La docencia denuncia la vulneración del derecho a la educación y exige respuestas concretas frente al abandono del Gobierno provincial, rechazando que se naturalicen los traslados transitorios como solución. Reclaman que los recursos se destinen de forma urgente a la solución de fondo: la reparación definitiva de la caldera —cuya peligrosa cercanía a las salas de 2 y 4 años representa un riesgo ineludible— para garantizar un retorno seguro e inmediato al edificio propio.
Esta crítica situación del Jardín N.° 4 refleja los graves problemas de infraestructura educativa que SUTEF viene denunciando en múltiples instituciones de la provincia. Denunciamos la falta de respuestas del Ministerio de Educación y el desinterés de una dirigencia política que lleva dos años sin tratar ni sancionar la Ley de Financiamiento Educativo presentada por el sindicato, herramienta indispensable para garantizar los fondos necesarios que sostengan, transformen y mejoren la educación pública fueguina.
Leé la carta completa 👇🏼
Querida comunidad: hoy queremos compartir con ustedes, desde el respeto, la sinceridad y el compromiso que nos une, la profunda preocupación que atravesamos como comunidad educativa del Jardín N.º 4 «Arco Iris».
Nos resulta difícil expresar todo lo que estamos viviendo, porque además de ser docentes de esta institución, muchas de nosotras también somos madres. Desde ambos lugares, acompañando diariamente las trayectorias de nuestros niños y niñas, sentimos la necesidad de hacer oír nuestra voz y la de muchas familias que comparten esta misma inquietud.
Ante la situación que atraviesa nuestro jardín, desde Ministerio se ha propuesto la reubicación de las salas en diferentes instituciones educativas de la ciudad. Sin embargo, consideramos que esta medida no contempla plenamente las realidades de muchas de nuestras familias ni las necesidades de nuestros niños y niñas.
Existen familias que deberían realizar largos recorridos para llegar a los establecimientos asignados, afrontando mayores tiempos de traslado, reorganizaciones complejas y gastos económicos adicionales. Algunas incluso tendrían que trasladar a sus hijos e hijas a instituciones diferentes, ya que las salas quedarían distribuidas en distintos edificios, fragmentando una comunidad educativa que hoy comparte un mismo espacio, vínculos y proyecto pedagógico.
A esto se suma la preocupación que genera la reorganización de grupos y salas en espacios compartidos, situación que entendemos puede dificultar el normal desarrollo de las propuestas pedagógicas y afectar las condiciones necesarias para acompañar los procesos de enseñanza y aprendizaje de cada niño y niña.
También nos preocupa el impacto que esta situación genera en las infancias. El jardín no es solamente un edificio: es el lugar donde construyen vínculos, desarrollan aprendizajes, encuentran seguridad emocional y transitan rutinas que les brindan estabilidad y confianza. Sus salas, sus materiales, sus docentes, sus compañeros y compañeras forman parte de un entorno significativo que contribuye a su bienestar y crecimiento.
A su vez, entendemos que aceptar esta modalidad como única respuesta puede llevar a naturalizar una situación que debería ser estrictamente transitoria. La reparación y reubicación de la caldera, especialmente considerando que se encuentra próxima a las salas de 2 y 4 años, requiere una solución urgente, definitiva y prioritaria. Nuestros niños y niñas merecen regresar a un edificio seguro, en condiciones adecuadas y con todas las garantías necesarias para su cuidado.
Como parte de este proceso, las y los docentes nos hemos declarado en asamblea permanente, entendiendo que se trata de una herramienta legítima de organización y participación colectiva. Esta instancia nos permite analizar las propuestas presentadas, intercambiar miradas, construir acuerdos y definir acciones de manera conjunta. Para ello resulta fundamental que el colectivo docente pueda permanecer unido en un mismo espacio, ya que la dispersión en diferentes instituciones dificulta el diálogo, la participación y la toma de decisiones colectivas sobre una situación que involucra a toda nuestra comunidad educativa.
La asamblea permanente no tiene como finalidad obstaculizar el funcionamiento del sistema educativo ni generar enfrentamientos. Por el contrario, busca visibilizar una problemática urgente y contribuir a la construcción de soluciones concretas que garanticen el bienestar y el derecho a la educación de nuestros niños y niñas.
Como docentes, hemos decidido acompañar a las familias porque entendemos que compartimos una misma preocupación y un mismo objetivo: defender el derecho de los niños y las niñas a recibir educación en condiciones dignas, seguras y accesibles.
Durante las reuniones mantenidas, se expresó que las familias podían optar por asistir o no a las instituciones propuestas. Frente a ello surge una inquietud genuina: ¿cómo se garantiza la continuidad pedagógica si la asistencia queda sujeta a posibilidades tan diversas? Asimismo, consideramos necesario reconocer que no todas las familias cuentan con las mismas condiciones económicas, laborales o de movilidad para afrontar mayores distancias y gastos de traslado.
Nuestra intención no es generar conflictos. Por el contrario, buscamos construir soluciones. Creemos firmemente que los esfuerzos y recursos deben estar orientados a resolver el problema de fondo, permitiendo que la comunidad educativa pueda volver a encontrarse en su propio jardín lo antes posible.
Por ello, solicitamos respetuosamente que se prioricen las acciones necesarias para concretar una solución real, urgente y definitiva. Necesitamos respuestas que permitan recuperar nuestro jardín y garantizar el derecho de nuestros niños y niñas a aprender, jugar y crecer en el espacio que sienten como propio.
Queremos que nuestros niños y niñas regresen a sus salas, a sus materiales, a sus juegos, a sus rutinas y a los espacios que forman parte de su vida cotidiana. Porque creemos que la educación de calidad también implica garantizar condiciones adecuadas, accesibles y seguras para cada infancia.
Hoy más que nunca creemos que esta causa nos involucra a todos y todas. Porque cuando hablamos del jardín, hablamos de las infancias, de las familias, de las y los trabajadores de la educación y de una comunidad que merece ser escuchada.
Agradecemos profundamente el acompañamiento, la comprensión y el compromiso de cada familia que se ha consultado y acompañado en este proceso.
Con respeto, responsabilidad y esperanza, seguimos sosteniendo un mismo deseo: que nuestros niños y niñas puedan volver a su jardín, a sus salas, a sus juegos, a sus aprendizajes y a ese lugar donde cada día construyen parte de su historia.
Docentes y familias del Jardín N.º 4 «Arco Iris»


