Rechazamos las declaraciones públicas del ministro de Educación, Pablo López Silva, que apuntan a instalar la idea de que los problemas edilicios de las instituciones educativas son provocados por la propia comunidad educativa.
Cuando no se puede explicar la falta de mantenimiento, la desinversión y el incumplimiento de las normas de seguridad, se busca construir un responsable dentro de las propias comunidades educativas. Pero la realidad es otra y se puede comprobar recorriendo las instituciones de toda la provincia para observar el estado lamentable de muchos jardines, escuelas y colegios.
Sistemáticamente se expone a la comunidad educativa a condiciones de seguridad e higiene inaceptables. Falta de calefacción, instalaciones eléctricas precarias e inseguras, puertas y ventanas sin cerraduras, salidas de emergencia obstruidas, filtraciones de agua y presencia de plagas son algunos de los problemas que obligan a suspender las clases. A esto se suma el deterioro en la calidad y cantidad de los alimentos destinados a la copa de leche y los comedores escolares.
Estas situaciones reflejan la realidad que se agrava cuando se intenta responsabilizar exclusivamente a docentes y estudiantes, que, a pesar de todo, sostienen cada institución educativa de la provincia.
Una vez más afirmamos: menos discursos, más recursos.
Cada denuncia que realiza SUTEF surge del relevamiento y del acompañamiento permanente de la docencia y de las comunidades educativas. La docencia no provoca estos problemas: los enfrenta todos los días, los denuncia y exige soluciones.
Por eso rechazamos categóricamente cualquier intento de enfrentar a la comunidad educativa o de instalar sospechas sobre quienes sostienen cotidianamente las instituciones. El problema no está en quienes denuncian el deterioro. El problema está en la falta de políticas, mantenimiento e inversión necesarios para evitarlo.
¡Los jardines, escuelas y colegios se abren con recursos, no con discursos!
