La docencia fueguina protagonizó dos jornadas de paro, movilización y acciones en las calles de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, para exigir justicia por el femicidio de Nancy Godoy, maestra rural de Corrientes.
Nancy tenía 52 años y trabajaba en la Escuela N.º 626 del paraje El Malezal, en Esquina, Corrientes, en condiciones de extrema precariedad. Había denunciado ante el Consejo de Educación el abandono total de la escuela. Su cuerpo fue encontrado sin vida luego de permanecer desaparecida durante tres semanas.
Desde el Frente Nacional Docente por la Educación Pública (FreNDEP) veníamos impulsando un paro nacional para el 30 de octubre, para exigir la aparición con vida de Nancy. Ante el hallazgo sin vida de nuestra compañera, la docencia argentina está de duelo y exige justicia. En este contexto, la Junta Ejecutiva de CTERA convocó a un paro nacional para el jueves 29 de octubre, con movilizaciones y acciones en todo el país. Desde SUTEF adherimos a la medida de paro y movilización y sostuvimos también la jornada del viernes 30, tal como estaba prevista en la convocatoria de FreNDEP.
Durante ambas jornadas, la docencia fueguina se expresó en las calles para exigir justicia por Nancy. El viernes 30 realizamos radios abiertas en Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, con micrófono abierto y lectura de documentos, generando espacios para compartir reflexiones, expresar el dolor y sostener colectivamente el reclamo.
En Ushuaia participaron artistas, docentes y estudiantes. Además, se intervino un banco de escuela que fue convertido simbólicamente en un banco rojo, emblema de la lucha contra las violencias de género. La intervención llevó la consigna: «¿Quién cuida a quienes dedican su vida a cuidar y enseñar? Nos falta una seño. ¡Justicia por Nancy!»
Reclamamos juicio y castigo para los responsables materiales e instigadores del femicidio de Nancy. También denunciamos la responsabilidad del Gobierno de Corrientes frente a las condiciones de precariedad, aislamiento y desprotección en las que nuestra compañera desarrollaba su tarea, y el total abandono de la educación pública del Gobierno Nacional.
La desaparición y muerte de Nancy nos obliga a visibilizar las condiciones en las que trabajan quienes sostienen la educación rural: las distancias, la falta de recursos y de infraestructura, y el abandono estatal exponen cotidianamente a trabajadoras y trabajadores. Educar no puede significar poner en riesgo la propia vida.
El Estado tiene la responsabilidad de garantizar condiciones laborales dignas y seguras, salarios justos y protección integral para quienes enseñan en cada rincón del país. No podemos naturalizar la desprotección ni permanecer indiferentes frente a la violencia contra quienes sostenemos la educación pública.
Por Nancy y por todas las que nos faltan ¡Exigimos justicia!
¡Nos falta una maestra! ¡Ni una menos!
SUTEF

















































































































































